16 de febrero de 2026

Va de Bòlid: el regreso necesario desde Torroja del Priorat

Hay proyectos que aparecen, te sacuden y desaparecen, otros que, aunque entren en silencio, nunca dejan de latir.

Nuestra visita a Va de Bòlid en Torroja del Priorat ha sido algo más que una cata. Ha sido un reencuentro con una historia que empezó hace 15… ¿18 años? El tiempo, como el vino, difumina fechas pero intensifica emociones.

Rampell: aquel vinazo sin protagonista

En los inicios nos cautivó Rampell (si la memoria no nos traiciona). Un vinazo de los que te dejan quieto. De los que preguntas:

“¿Quién está detrás de esto?”

Y la respuesta era casi el silencio. No había gran maquinaria, ni relato construido, ni marketing al uso. Solo vino. Priorat desnudo. Intensidad, profundidad y esa llicorella que se agarra al paladar.

Luego llegaría Va de Bòlid, el proyecto que nació de aquel primer impacto. Colaboraciones con Cristian Francés Bretón, distribución, presencia en enotecas, ferias… movimiento. Energía. Expectativa.

Y después, un vacío.

Años en los que no supimos demasiado. Como si el proyecto hubiese quedado suspendido en una pausa necesaria o forzada.

El silencio también forma parte del vino

La realidad de un pequeño viticultor no es romántica. Es dura.

Cuando solo tienes tus manos.

Cuando dependes de la viña.

Cuando llegan plagas que nos afectaron a todos.

Cuando la financiación se convierte en un muro más alto que cualquier coster del Priorat.

Algunas añadas sueltas fueron apareciendo. Pequeñas partidas comercializadas casi de manera artesanal. Resistiendo. Sobreviviendo.

Y esta semana, por fin, la visita.

2025: ¿el año del regreso?

La añada 2025 apunta maneras.

Esperamos que sea el año para volver a disfrutar con regularidad de esos vinos que tanto nos emocionaban. Pero antes, ojalá podamos tener en nuestras estanterías algunas de esas añadas dispersas que han ido viendo la luz entre dificultades.

Lo catado —que os contaremos con detalle en breve— nos dejó esa sensación conocida:

Priorat con identidad.

Concentración sin exceso.

Territorio antes que artificio.

Honestidad antes que tendencia.

No es solo una cuestión técnica. Es una cuestión de alma.

La persona detrás del vino

Porque si algo hacía especial este proyecto no era únicamente la Garnacha o la Cariñena. Era la persona.

Sensible.

Didáctica.

Amable.

Con esa chispa que te hacía querer probar sus vinos incluso antes de descorchar la botella.

Eso también lo echábamos de menos.

Y eso también lo hemos vuelto a encontrar.

Priorat necesita estos proyectos

En una zona donde conviven grandes nombres y estructuras sólidas, los pequeños proyectos como #vadebolid recuerdan que el Priorat nació de la resistencia. De manos agrietadas. De ilusión por transformar pendiente y pizarra en emoción líquida.

No sabemos aún cómo será exactamente esta nueva etapa.

Pero sabemos que queremos formar parte de ella.

Y en breve, esperamos, veremos ese regreso consolidado que muchos llevábamos años esperando.

Porque hay vinos que no solo se beben. Se esperan. Y Va de Bòlid merece ser esperado. 🍷



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