18 de enero de 2014

Pazo de Señorans

Pocas fechas antes de las pasadas Navidades llego hasta mis manos la maleta de Pazo de Señorans, un contenedor de vino poco ortodoxo donde su verdadero valor se encontraba en el contenido.


 Destacar un vino o un orujo se me hace complicado, cuando la esencia varietal del albariño se expresa con elegancia poco hay que decir, cuando un albariño de más de un lustro es capaz de levantar pasiones simplemente piensas en el próximo encuentro para el disfrute con este grande entre los grandes vinos de Rias Baixas.


Los orujos es historia aparte, un destilado menospreciado que normalmente relacionamos con restaurantes y bares gallegos que nos hacen llorar, y no precisamente por el placer que provocan, con Pazo de Señorans pasamos a un capitulo aparte y nos reencontramos con la esencia del destilado de uva, de orujos, sin necesidad de recurrir a las grappas. Alcohol integrado, apto para degustar sin aspavientos, un fondo que nos marca en todo momento su procedencia pero con limpieza.


Felicidades Pazo de Señorans, un buen regalo al que he sacado y seguimos sacando partido.



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