21 de abril de 2009

VISITA A VALL LLACH ( DOQ. Priorat )

VALL LLACH

El pasado mes de marzo unos cuantos Adictos a la Lujuria disfrutamos de una de esas casualidades que hacen que visitar bodegas se convierta en algo dinámico, instructivo e interesante, cuántas veces hemos escuchado que vista una bodega vistas todas. La visita a Vall Llach empezó de menos a más, fue ganando interés así cruzamos de orilla y subíamos peldaños.


Empezamos la visita de la mano de Roger Simó, el nos hizo partícipe de una filosofía de empresa, inviable a todas luces sino fuese porque hay amor, respeto e interés en compartir la riqueza de unos vinos que nacen del terruño con las gentes de un pueblo. En la visita a la bodega de vinificación, “la Final”, echamos en falta la sala de crianza, cosa impensable en unos tiempos en que bodegas en distintos niveles por gravedad se imponen por economía y practicidad. La sala de crianza en barricas se encuentra aproximadamente a unos 100 metros de distancia, con puente y rio por medio incluido. Impresionante, descabellado, imaginaos, tractor arriba, abajo, una orilla, otra orilla o como cientos de metros de manguera van trasvasando el vino de “ El Final” a Cal Valdrich o viceversa.
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En “El Final”, la bodega de vinificación encontramos despalilladoras, prensa, depósitos de acero inoxidables, cámara climatizada para la guarda de las botellas pendientes de distribución, planta embotelladora… y como dato importante apuntaremos como se elaboran las microvinificaciones en depósitos de acero inoxidable o en barricas de 500 litros abiertas variedad por variedad y parcela por parcela. A todos las uvas, mostos, vinos se les da el mismo trato y mimo durante la vinificación, una variedad de una finca concreta puede ser parte de Vall Llach, Idus o Embruix según la añada.



Ya empezábamos a conocer y nos dejábamos seducir por una filosofía de vinificación clara y transparente cuando apareció Salus Alvarez, enólogo, gerente de la bodega y Presidente de la DOQ.Priorat. Tras saludaciones y disertar sobre la conveniencia de mezclar Adictos con vino y lujuria nos dispusimos a marchar a la bodega de crianza.




Celler Vall Llach

Priorizar la calidad ante la cantidad

Celler Vall Llach se creó a principios de los años 90 por el cantante Lluís Llach y el notario Enric Costa en Porrera, uno de los nueve pueblos que conforman la D.O.Q. Priorat, al sur de Cataluña.

Vall Llach, Idus de Vall Llach i Embruix de Vall Llach son los nombres de sus tres vinos, y la primera vendimia del Celler es la de 1998 que llegó al mercado a finales del año 2000.

Desde su inicio las divisas obsesivas que se imponen a todas las acciones y procesos del Celler Vall Llach son el Rigor y la Calidad.

Celler Vall Llach se procura en propiedad una selección de fincas viejas magníficas, los llamados "Trossos". Viñas de entre 60 y 90 años, de Cariñena y Garnacha, que le aseguran un mosto exclusivo para sus colecciones. Lo cual se complementa con una cuidadosa compra de la uva de fincas escogidas por sus calidad entre les más antiguas y famosas del término de Porrera y Torroja.

Por otro lado y con la finalidad de perfilar aún más la complejidad de sus vinos, Celler Vall Llach planta a principios de los años 90 un conjunto de fincas con variedades que complementaran la Garnacha y Cariñena tradicionales de los "Trossos". Principalmente con las "variedades" Merlot, Cabernet Sauvignon y Syrah.


Filosofía de la empresa

Celler Vall Llach apuesta por la microproducción controlada de sus fincas y "trossos" con el objetivo de que la calidad prevalga siempre por encima de la cantidad.

De la misma manera, Celler Vall Llach se ha marcado un techo en la expansión de su producción y crecimiento, con el fin de no perder jamás el control personalizado y exhaustivo en cada uno de los procesos.

Todo ello y el carácter único del Priorat nos permite hoy ofrecerles unos vinos que consideramos fascinantes y exclusivos.

Nuestras fincas centenarias, los "trossos"

Celler Vall Llach tiene en propiedad o en arrendamiento un conjunto de fincas centenarias, que la gente del Priorat denomina "trossos".

Elegidas entre las mejores del termino de Porrera y Torroja le aseguran una uva exclusiva y extraordinaria para sus vinos.

Estos "trossos", elegidos por la magnífica antigüedad de sus cepas, están situados en unos parajes de condiciones ambientales, orográficas, de insolación y altura envidiables.

Sus pendientes impresionan la mirada, impidiendo todo tipo de trabajo mecanizado y obligando al ser humano a mantener con ellos una relación íntima y exclusiva.

Estas pendientes de pizarra, incapaces de conservar el agua de una pluviometría ya muy escasa, se adicionan a las condiciones de unas cepas centenarias soleadas obstinadamente por un clima seco y ardiente. Estos y otros motivos explican la concentración única de los granos de su uva.

Y por si fuera poco, Celler Vall Llach va más allá su obstinación por la calidad, rebajando la productividad de las viejas cepas, que difícilmente superan los 500 gramos, reduciéndola a unas cifras que se mueven entre 180 y 300 gramos.

La mayor parte de la vendimia de los "trossos" será la materia prima del vino que define la casa: Vall Llach.

La mayoría de los "trossos" se cultiva a la manera tradicional, sin intervención de maquinaria. Y, siempre que es posible, se cavan para así evitar la utilización de productos químicos.

Las nuevas plantaciones

A principios de los años 90, Celler Vall Llach inicia unas nuevas plantaciones que deben completar las posibilidades vinícolas de la Bodega. Un conjunto de fincas de gran complejidad orográfica, que van desde los valles suaves a la cimas más altas.

Las variedades escogidas son básicamente 5: la Cariñena, la Garnacha, el Cabernet Sauvingnon, el Merlot y el Sirah. Estas tres últimas variedades dan unos resultados muy originales al injertarse de la personalidad única del Priorat.

Una parte muy pequeña pero la mejor de estas variedades servirán para redondear complejidades y entramados gustativos del Vall Llach, el buque insignia de la Bodega, elaborado mayoritariamente con la producción de los "trossos" de las viñas viejas.

Otra parte, también de altísima calidad, ayudará a definir el segundo vino de la casa, Idus de Vall Llach que también proviene de las viñas centenarias pero que en este caso no son propiedad del Celler. Cultivadas por agricultores de siempre que colaboran con nuestro Celler aportándonos su uva. definiendo así un vino del que no gusta decir que es un Priorat en estado puro de autenticidad.

Pero ante todo, estas nuevas plantaciones permiten la elaboración del Embruix, un vino renovado y sorprendente por la profundidad y concentración de sus aromas y sabores, a pesar de la relativa juventud de las plantaciones.

La posibilidad de mecanización y racionalización del cultivo de estas nuevas plantaciones permite al Embruix una comercialización muy ajustada en su relación calidad/precio.

Se controla también en las viñas nuevas la productividad de sus cepas, procurando no sobrepasar los 800-1200 gramos, según la variedad.

www.vallllach.com




En la parte de oficinas, laboratorio y crianza en barricas, Cal Valdrich, empezó lo más interesante de la jornada aprovechando que en aquel día Salus y Lluis Llach, propietario junto a Enric Costa y más conocido por su faceta de músico y cantautor, estaban enfrascados en la cata de barricas para decidir el copage final de Vall Llach y en consecuencia de Idus y Embruix .

La cata de barricas tuvo dos momentos sublimes, el de la cata de una impresionante GARNACHA y el de los vinos añejos ya en la terraza, en lo más alto de la bodega, vinos que formaran parte de criaderas y soleras que darán mucho qué hablar.

La Bodega

La Final

Ubicada en la plaza más emblemática del pueblo, este nombre define la mayor y más vieja construcción privada de Porrera dedicada desde siempre a la elaboración del vino. Aquí, Celler Vall Llach instala todas las estructuras, materiales y maquinarias necesarias para la recepción y la elaboración de sus vinos.

Cal Valdrich
La bodega propiamente dicha, una vieja y noble casona, reconstruida con sumo respeto a su historia y, al mismo tiempo, totalmente reestructurada para ponerla al servicio de un equilibrio ambiental, estético y climático inmejorable para el reposo y bienestar del vino en las botas. En este ámbito de extraños equilibrios, el único trastorno que se permite es el se produce a la llegada, una vez al año, de las nuevas botas de roble dedicadas a la elaboración de sus vinos.

www.vallllach.com




En celler Vall Llach tuvimos la ocasión de comprobar tanto el excelente potencial de la fruta como de la magnifica evolucion de su vinificación.

Empezamos con una muestra de cariñena de viñedo en alto, orientado al norte, lo cual se reflejaba con esa expresión tan marcada de mineralidad y notas de matorral, tomillo y hierbas norteñas.

La siguiente muestra era la otra cara de la moneda, una cariñena madura,intensa, muy frutal, golosa( confitura, dulcedumbre) con mucho caracter, se podia saborear el sol absorbido por el fruto. Pura expresión!


Ahora el amigo Salus nos deleita con lo que para mi fue una parada en el tiempo, un minuto de gloria, algo fuera de serie, una garnacha que la podriamos catalogar de Pura Sangre, creo que no tengo palabras para expresar lo que sentí, tanto en nariz como en boca, solo recuerdo que visionaba la cepa con su fruta en en estado de madurez salvaje, insuperable,creo que inmejorable, se apodero de todos mis sentidos, me pareció flotar...una carga de fruta, madurez, nobleza y excelencia con gran equilibrio, elegancia, concentración que todavia recuerdo como si fuera ahora mismo, excelente su candidatura a formar parte del gran vino de la casa.

Proseguimos con una muestra de cabernet s. algo joven en elaboracion pero con gran potencial, fresca y llena de flores y especiada, corporea y amplia.

De aqui pasamos a probar algo de merlot, la encargada de dar esa carga de perfume y longitud en el final de boca en los grandes vinos de Vall Llach.

Por ultimo y para tocar techo (valga la redundancia) subimos a la azotea del celler para desde alli deleitarnos con unas excelentes vistas del pueblo mientras saboreabamos la esencia de la fruta madre de la zona guardada con mimo durante años en madera vieja para concentrar lo mejor de ella, puro nectar casi.


Queremos agradecer a Salus, Lluís y Roger el tiempo que dedicaron a los Adictos a la Lujuria en un día de tanto trajín en Vall Llach, el día que se decidía parte del futuro de una añada.




FIN


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