21 de agosto de 2013

A PITA CEGA 2011 ( Lagar de Sabariz - Ourense)

A PITA CEGA
Catado el 21/8/2013
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Las tardes de verano, el calor a veces nos lleva a darle demasiadas vueltas a temas que pasarían desapercibidos si redes sociales no fuesen tan activas a la hora de la siesta.



En Vinoscopio hemos catado en dos ocasiones en los últimos 4 meses A Pita Cega 2011, con resultados muy dispares a lo publicado por otros colegas, Mundo Vino, Observatorio del Vino ... colegas a los que respeto muchísimo y que provocaron estupor en la comparación de lo vivido y lo leído, en ningún momento ponemos en duda estas notas de cata,   entre aquellos que catamos A Pita Cega 2011 en el cuadro de cata profesional de Vinoscopio.

Tan solo era una botella la que nos quedaba de nuestra colaboración durante 2012-13 con Lagar de Sabariz, una botella que aislamos de catas comparativas con otros vinos y esta misma tarde junto con nuestro colega Santiago Fernández ( Vino Expresión) esperando que el calendario lunar nos permitiera las condiciones más idoneas para la cata, día flor, nos pusimos manos a la copa.



Nuestros viñedos están situados a 400 m de altitud, y a 300 m del río Miño cerca de un poblado celta, Lansbricae, que data del Siglo II AC, hasta su romanización. Al parecer, ya entonces, se enviaba vino a Roma, nos cuentan los restos de ánforas encontrados.

Nos rodea un circo de montañas que abrigan nuestras viñas en invierno, el clima es oceánico-mediterráneo, con temperaturas medias anuales de 14ºC y precipitaciones que superan los 1.000 mm anuales, con veranos cálidos, habitualmente secos.

Nuestro suelo, se compone de formaciones poco evolucionadas y asentadas sobre rocas madre de gran dureza, constituidas básicamente por antiquísimos materiales graníticos procedentes del periodo hercínico y grandes cantidades de cuarzo.

Estamos hablando de una peculiar “viticultura del granito”, asentada sobre suelo ácido, suelto y bien oxigenado, que dan lugar a un vino fresco, con aroma a azahar, acacia, flores de vid, ciruela Claudia y albaricoque con recuerdos cítricos y plantas aromáticas, amplio, elegante, peculiar y complejo.
En esta finca se sabe de su cultivo, por documentos, que nos llevan al siglo XVI época de la que data la casa y construcciones cercanas.

Cultivamos de forma orgánica, biodinámica, para lograr el equilibrio de este organismo vivo, tratamos las cepas con infusiones de hierbas, del propio terreno y de forma homeopática, nuestros suelos son pobres pero muy vivos, el rendimiento es escaso. En la búsqueda de la biodiversidad, el viñedo, está rodeado de lavandas, mentas, romero, ciruelos, melocotoneros y rosas, que la fauna auxiliar agradece.
La huella de carbono es casi inapreciable. Trabajamos como lo hacían nuestros abuelos, con el alma, en la creencia de que el buen vino, está en la viña, nuestra tierra nos reconcilia con el mundo.

Vendimiamos en el momento óptimo de maduración, a mano, en día de fruta, haciendo la selección de las mejores uvas en el terreno, solo por la mañana, para que entre fresca en la bodega.

En bodega somos meros observadores de un proceso natural, dejando que la naturaleza se exprese, no necesitamos reparar errores del trabajo en la viña, los procesos de vida presentes en cada una de nuestras uvas, permiten a al zumo, volverse vino por sí solo, nosotros, solo exaltamos la calidad de la vendimia.

Lagar de Sabariz

A Pita Cega 2011
Lagar de Sabariz
Ourense ( junto DO. Ribeiro)

Composición Varietal
Abariño , Treixadura y otras variedades autóctonas

Viñedo
Están situados a 400 m de altitud, y a 300 m del río Miño cerca de un poblado celta, Lansbricae, que data del Siglo II AC, hasta su romanización. Al parecer, ya entonces, se enviaba vino a Roma, nos cuentan los restos de ánforas encontrados. Rodeado por un circo de montañas que abrigan las viñas en invierno, el clima es oceánico-mediterráneo, con temperaturas medias anuales de 14ºC y precipitaciones que superan los 1.000 mm anuales, con veranos cálidos, habitualmente secos. El suelo, se compone de formaciones poco evolucionadas y asentadas sobre rocas madre de gran dureza, constituidas básicamente por antiquísimos materiales graníticos procedentes del periodo hercínico y grandes cantidades de cuarzo. Bodega en la propia finca. Producción: 800 gr por cepa aproximadamente. Nombre de la finca: Pazo de Sabariz , 4 Ha

Elaboración
Cultivo de forma orgánica, biodinámica, para lograr el equilibrio de este organismo vivo, las cepas son tratadas con infusiones de hierbas, del propio terreno y de forma homeopática, los suelos son pobres pero muy vivos, el rendimiento es escaso. En la búsqueda de la biodiversidad, el viñedo, está rodeado de lavandas, mentas, romero, ciruelos, melocotoneros y rosas, que la fauna auxiliar agradece. La huella de carbono es casi inapreciable. Se trabaja como lo hacían nuestros abuelos, con el alma, en la creencia de que el buen vino, está en la viña, la tierra nos reconcilia con el mundo. Vendimiaen el momento óptimo de maduración, a mano, en día de fruta, haciendo la selección de las mejores uvas en el terreno, solo por la mañana, para que entre fresca en la bodega. En bodega se deja que la naturaleza se exprese, sin reparar errores del trabajo en la viña, los procesos de vida presentes en cada una de las uvas, permiten a al zumo, volverse vino por sí solo, en bodega solo se exalta la calidad de la vendimia. El vino se elabora desde el viñedo, actuando con sutileza, entregando al vino la personalidad de la tierra que lo alberga.

Nota de cata
Color amarillo oro nuevo, limpio, brillante.
Aromas anisados, flores blancas, yeso, yodo, limpio, ligeros toques cítricos maduros, chocolate blanco.
Al airearse flores blancas, peladillas, limpieza, moras, ahumados entre gominolas, cantaros de barro e infusiones de manzanilla, alcanfor...SUTILEZA
En boca entrada poco vivaz, buen volumen, untuosidad, a medio recorrido se recupera el vino en una entrada tímida  gominolas, chocolates blancos, y un final muy largo marcado por la acidez, notas amargas de pomelo y un vago recuerdo a albaricoque pasado un rato.

A Pita Cega 2011 ha perdido en frescura y vivacidad, su nariz,  aromas,  siguen siendo sugerentes, muy florales, con un predominio así se oxigena el vino a moras maduras y gominolas, aromas menos frescos pero igualmente evocadores.
En boca es donde el vino se nos queda corto, una entrada discreta, buen volumen y untuosidad pero ya no aparece esa fresca fruta blanca, notas florales que jugueteaban en el paladar, ahora se muestra poco expresivo  si bien su textura es interesante, su final amargo, varietal marcado por la acidez, ya no esta arropado por aquello que le caracterizaba, la armonía.

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