7 de agosto de 2010

¿Está preparada la bodega artesana para contactar con su mercado?

Hace ya unos meses pensamos que con la experiencia y la confianza de aficionados a la cultura del vino y bodegueros se podría crear una plataforma de encuentro entre unos y otros a partir de las notas de cata de Adictos a la Lujuria, pensamos en dar un papel relevante a vinificaciones sin sulfuroso en bodega pero tras meses de esfuerzo constatamos que son muchas las compras de clientes a pequeñas bodegas artesanas ,bien directamente o a pequeños distribuidores para conseguir en un mismo envío diversas referencias, pero ninguna de este tipo de vinificaciones, salvo los vinos de Samuel Cano y Jordi Sanfeliu.

Esto nos lleva a conclusiones claras, este tipo de plataformas son muy ventajosas para bodegas y clientes, los vinos son comprados directamente en bodega, el bodeguero puede vender sus vinos a precios interesantes para el cliente con márgenes más amplios...... funcionamiento fácil a partir de la confianza de todas las partes, y lo digo por experiencia, en google aparecen referencias de vinos y bodegas de Adictos a la Lujuria en lo más alto del buscador, vinos prácticamente imposibles de encontrar fuera de las grandes capitales, vinos cuyo importe va íntegramente al bodeguero y vinos de los que no se ha vendido ni una sola botella, conclusión, estas empresas con carácter cooperativista solo funcionan con la ayuda de todos, si en los blogs, en la web, en los foros en que participan los bodegueros no se hace referencia ni una sola vez de la existencia de la plataforma difícilmente el cliente tras recabar información comprará en la plataforma.

 Nuestra larga travesía en el desierto en solitario es Vino Bodega Gourmet, habrá otra iniciativas parecidas pero nosotros solo podemos hablar de nuestra experiencia, o quizás hasta ahora no no las haya, puede ser, nosotros empezamos con ánimo de ayudar a esas pequeñas bodegas amigas a llegar a la casa, a las copas del cliente final y eso lo hemos conseguido.

Pero parece que algo se esta moviendo, esta mañana me he llevado una alegría,  quizás  mi trabajo no haya sido el de un idiota enochalado solitario.


¿Está preparada la bodega artesana para contactar con su mercado?
Por Malena – 6 Agosto 2010
Observatorio del Vino

Diari d'Avinyò-pintura de Claudio Bado


Hablábamos en estos días acerca de qué características debería tener una bodega para considerarse artesana y la cosa giraba entorno de las formas de trabajar la tierra, el trabajo de variedades autóctonas, la no intervención en  bodega con químicos o procesos técnicos desnaturalizantes, la baja producción para diferenciarse de lo que es un enfoque industrial de producción.


Existe otro factor tan importante como los anteriores que es el de las formas de enfrentar el mercado, tanto en la búsqueda de los potenciales clientes como en las formas de satisfacer sus demandas.
Las bodegas artesanas en general son PYMES de constitución familiar que al producir una baja cantidad de botellas de un vino que expresa terroir variedad y persona frente al gusto estandarizado que prepondera, pueden no ser prioridad a la hora de vender por parte de distribuidores y minoristas al uso.
Ciertamente no es un vino tan fácil de vender. Me lo decía Tom Lubbe artífice de Matassa con quien estuve conversando hace unos días en su casa de Calce. Joe Dressner que vende sus vinos en Nueva York le dijo que a él le gusta tomar Matassa pero que lo que vende es su otro proyecto The three trees, vino producido de la reconversión por parte de Tom de una bodega convencional a la biodinámica. Vino respetuoso y más accesible tanto en la comprensión sensorial como en su precio.


Esta dificultad es en realidad un desafío ya que está en las manos de estos artesanos la decisión del cambio y en su cabeza abrirse y confiar en un nuevo mundo tecnológico que abre las puertas que se cierran en el mundo convencional del comercio del vino.
Todavía hay que hablar mucho sobre la diferencia entre hacer vino artesano y tener una empresa artesana porque no es un concepto fácil, igual que el vino. Mi vino hoy es complejo como escuchar a Bach o a Pixies hace diez años me dijo Tom Lubbe. No venderá como el beaujolais nouveau, pero sus vinos tienen un público que lo encontrará si él se deja. Y esto vale para las generales de la ley.
En esta era del imperio de la tecnología tenemos que ser muy cuidadosos en donde elegimos invertir nuestros recursos porque está claro que no lo podemos abarcar todo. Tan importante como hacer es saber delegar. Buscar al complementario. El que le de soporte técnico y de comunicación de calidad a una propuesta artesana cuidada que debe ser muy bien comunicada, de manera sensible.


La inversión de recursos en plataformas de comunicación y venta es clave. Y esto dista mucho de tener colgada una web. Tener una mala web juega demasiado en contra.


Por tus webs serás juzgado. Olvídate del flash, de la música y de historias largas que nadie lee.


¿Quién crees que llega a tu web y por qué?
La blogsfera juega un papel cada vez más determinante en la búsqueda y el intercambio de información y en la compra directa al productor. Es divertido y emocionante, somos curiosos y un poco vanidosos, nos gusta el desafío de buscar y encontrar y nos produce una altísima satisfacción cuando podemos acceder al objeto de nuestros deseos sin pagar por ello más de la cuenta.
Hace unos días en devinis.org Joan y Sibaritastur debatían justamente sobre este punto. El primero comentaba un vino y el segundo se quejaba de no poder encontrarlo. De ahí la conversa evolucionó hasta el establecimiento con profunda convicción de que en la era del imperio de la teconología no podía faltar mucho tiempo hasta poder encontrar plataformas de venta directa de todos estos vinos que por el momento están escondidos a su pesar esperando ser descubiertos.
La creación de plataformas como el mapa de vino artesano suponen para las bodegas una oportunidad y un desafío. Están más al alcance, la posibilidad de ser vistos aumenta y con ella la responsabilidad de estar preparados para recibir visitas, atenderlas como buenos anfitriones y dejarles con ganas de más.
¿Están nuestras bodegas artesanas preparadas para existir en el mercado definido por el imperio tecnológico y satisfacer la demanda del amante del vino artesano en el siglo XXI?
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